martes, 19 de octubre de 2010

CaP - 1 =) El despertar de la oblación

Viernes por la noche, en un paseo solitario sombrío y tétrico. Estaba sentada en un banco cuando alguien llegó por detrás, una silueta soltó una bocanada de aire en mi nuca, mi mortal novio, me abrazó, aunque yo no quería. Comencé a llorar y suspirar en silencio.
—Déjame, por favor —imploré.
— ¿Qué sientes Elisabeth?
Todo lo que sentía era fácil de pensar, pero no de decir. La luna Plateada brillaba en lo alto, grande y mágica, su luz hacía de iluminación al paseo sin electricidad.
—Elisabeth ¡Vámonos de aquí! —suplicó mi novio.
Sentada en el banco le di la espalda, y a la vez, las lágrimas mojaron mi rostro como el agua baña las rocas en una cascada.
— ¿Quieres saber lo que siento? —pregunté limpiándome las lágrimas con la manga de mi abrigo.
—Sí. —contestó ansioso.
—Te odio… Alen.
— ¿Me odias? ¿Por qué? —cuestionó con las facciones cambiadas. Sí… ahora su cara estaba tan llena de confusión como dolor.
—Te creí Alen, me enamoré de ti, y sólo porque no te quise regalar mis labios… por un maldito beso. —me detuve y tomé aliento— Por que no te quise besar, besaste a otra.
No dijo nada, su silencio sólo fue leña que prendió más la hoguera de mi odio.
—Es posible que para ti esto carezca de importancia, pero yo no estaba preparada para ese beso.
—Ha de ser porque no me amas —dijo él descaradamente.
—Imbécil. —Me levanté del banco y le arreé una bofetada— Sí… estas en lo cierto. ¿Sabes qué? Tienes mucha razón, no te amo, por eso aquí y ahora hemos terminado.
Más silencio.
Me dio la espalda y se llevó las manos a la cara, estaba llorando y su dolor me hacía sentir tan bien. Me miró entre ojos vidriosos y cayó de rodillas, murmuró algo, sus labios se movían, pero no escuché sus palabras. Me arranque de un solo tirón la fina cadena de plata del cuello, la arrojé al suelo y la aplasté con mis pies hasta que se dividió en dos, después la recogí y tuve en mis manos un colgante en forma de corazón a la mitad, lo apreté en mis manos.
—Así está mi alma ahora —dije señalando el colgante. Luego lo tiré al suelo.
Él se arrastró y agarró lo que quedaba de aquel collar, temblando, lo miró de cerca y salió corriendo. Segundos después desapareció.

Comencé a caminar en la dirección opuesta, todo estaba muy oscuro dado que unas nubes habían decidido esconder la luna. Tropecé y caí al suelo, me reí de mi propia torpeza llamándome tonta. Me levanté y miré hacia delante, entonces lo vi. Sentado en otro banco del parque, su aspecto era melancólico, afligido, desamparado…igual que el mío.
En la soledad del oscuro parque la silueta abrió los ojos, unos ojos que irradiaban la luminosidad de la luna. Se aproximó con paso majestuoso.
Me abracé a mí misma por el frío, el extraño joven se quitó el largo abrigo y lo colocó sobre mis hombros.
Me tendió su mano y la tomé, eran increíblemente suaves. Posó sus dedos en mi rostro y descendió hasta mi cuello. Apretó sus dedos sobre el y se los llevó a los labios. Desconcertada hice lo mismo y miré la sangre de las heridas que me causé al arrancarme la cadena.
Sus ojos marrones verdosos eran inmensamente profundos. Hermosos. Sin apartar la mirada probé mi propia sangre, gotas que pasaron por mi garganta y que me hacían sentir bien. Abrió sus brazos y me dejé caer en él, en su abrazo.
— ¿Quieres venir conmigo? —dijo suavemente y luego contrajo el labio superior dejando visibles dos afilados colmillos.
—No conozco tu nombre...
—Llámame Winter—respondió—¿Vendrás conmigo?
—Sí…pero —apreté fuertemente su camisa— dame, por favor, tu sangre.
Se mordió los labios y apoyó su frente en la mía, luego con mis labios tomé la sangre de los suyos y se disolvió todo en un recóndito beso.
Algo me alejó del vampiro, sentí un empujón y caí de nuevo al suelo, Alen me miraba furioso.
— ¿Con que no estabas preparada? y te vienes a besar con un desconocido, porque te he visto, el apenas te dijo su nombre ¡No sabes quien es!
Intenté contestar, más no pude, porque Winter clavó en mi garganta sus colmillos. La sangre salía a borbotones y manchó de escarlata mi vestido. Dolor mezclado con placer, tristezas junto a la alegría; y mientras mi sangre abandonaba mi cuerpo, Winter no apartó la vista de Alen.
Alen corrió hacia el vampiro, pero fue inútil, me soltó rápidamente para ponerse en posición defensiva mientras mi antiguo novio se abalanzaba sobre él con intenciones de simular un placaje como en un partido de Rugby. Resultó totalmente inútil, Winter se desplazó unos centímetros a su derecha y sus manos capturaron su cálida garganta. Alen gimió. Winter sonrió macabramente y clavó las lustrosas uñas hasta que sus dedos quedaron bañados de sangre; lo soltó con desdén y saboreó el líquido que lo hacía un monstruo.
— ¿Aún quieres venir conmigo? —Pese al acto de crueldad que acababa de presenciar su voz sonó dulce y angelical.
—Sí.
Winter se acercó a mí y me elevó en volandas.
— ¿Me amas?
—Por supuesto —murmuré y di un suspiro.
—Yo igual mi amor, pero amo mas tu sangre. Perdóname.
—Claro, ven, cierra mis ojos y apaga mis ilusiones.
Y de nuevo estaba él en mi garganta, me sostuvo fuertemente en sus brazos y bebía cada vez más rápido,dejé de sentir mi cuello. La muerte venía, ya podía escuchar sus pasos, pero, inesperadamente cesó su festín, parado a mi lado, con lágrimas sanguinolentas en los ojos. Se agachó a mi lado y me besó en la mejilla, y sacó una pequeña daga puntiaguda y muy filosa.
Me colocó la daga en la mano y puso su mano alrededor de la mía, la condujo hasta su pecho y con una fuerza sobrenatural la clavó en sí mismo.
Se acomodó boca abajo en mi regazo y al hacerlo hundió más el arma en su corazón. Nuestro fin fue lo deseado: morir juntos.
Aún agonizante logré vislumbrar a Alen, este temblaba y se dirigía hacia mí, Farfullaba frases, pero ya no conseguía escuchar nada.
Suspiros…
Sonreí y dije “adiós”.
lo último que pude observar fue una figura saltando sobre mí y un grito….

Me levanté casi ahogándome, ¡Oh demonios! ¿Un sueño? Pero… era tan real. Acaricié mi cuello y sentí las marcas de sus colmillos.
Y ahí, desde mi ventana, en la oscuridad de la noche brillaba la luna plateada y su luz apuntaba a una figura de aspecto melancólico, triste, desamparado… Que abrió sus marrones ojos verdosos y decía dulcemente: Aquí estoy mi amor

2 comentarios:

  1. Los peces son un anzuelo jajaja
    la gente los mira y se queda aqui solo para darles de comer xD

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  2. No está mal, pero como principio resulta un poco confuso, aún se te escapa alguna falta de ortografía y mayúsculas que no deben estar ahí xD pero por lo demás está bien. Me ha gustado el cambio que has hecho en el blog te ha quedado muy bien.

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