miércoles, 20 de octubre de 2010

Cap 2 - Saludos

-¿Realmente estás aquí?-Pregunté, desconcertada.
-Sí, querida, siempre estaré a tu lado- Contestó el con una sonrisa en los labios.
-Pero, has muerto, yo lo he visto, te habías clavado aquella daga…
-Lo sé, pero he muerto para vivir a tu lado, ahora te pertenezco Elisabeth-Se aproximó a mí y acarició mi mejilla. Yo agarré su mano he inmediatamente la aparte de mí.
-Pero si no te conozco, ayer en el parque estaba…confusa, acababa de romper con mi novio y estaba colérica, no sabía lo que hacia.
-¿En serio lo estabas? Puede que fuese tu alma realmente quien hablase, ella deseaba que te alejases de tu antiguo novio y sabía que yo daría mi vida por ti. Y eso he hecho.
-¡Pero ya te he dicho que no te conozco!- le repetí- y tú tampoco a mí.
-¿Que quieres saber de mí?-Preguntó. Era extraño, aquel chico que acababa de conocer había conseguido que me sintiera cómoda, mas cómoda que en toda mi vida con Alen.
La lluvia rugía con violencia contra los cristales. Todavía era de noche, pero al parecer sería uno de esos días lluviosos en los que nadie quiere salir de su casa, desvié la mirada de la ventana y continué la conversación.
-Solo sé tu nombre, no tengo ni la más mínima idea de donde procedes, ni tu edad, ni como puedes estar aquí si ayer estabas tumbado sobre mí con una daga en el corazón.-Tenía tantas preguntas hacia aquel desconocido.
-Una daga en el corazón-Repitió.
Winter se despojó de su abrigo y me mostró su camisa. La parte frontal había tornado su color de blanco a escarlata.
Me estremecí al ver la sangre. Él hubo de notarlo, dado que volvió a ponerse el abrigo.
-Gracias-Susurré.
Winter me respondió con una sonrisa. Prosiguió con la conversación anterior.
-Todas tus preguntas son bastante sencillas. Mi nombre es...me gusta winter, vamos a dejarlo ahí por ahora. Verdaderamente no sé de donde provengo, Berlín, Italia, Dinamarca, Brasil…Cada lugar es una pequeña parte de mí, una historia diferente que se repite. Mi edad, la he dejado de contar allá por el 1850, y como estamos en el 2010 debería tener unos 160 años más que en aquellas fechas, realmente no se mi edad. Lo lamento profundamente. Puede que parezca extraño todo lo relacionado a la pasada anoche, los mordiscos, los gritos...realmente fue una noche de perros.
-Pero me habías mordido ¿eso quiere decir que también soy un...?-Se me hizo un nudo en la garganta.
-No, tranquila, jamás podría hacerte ese mal, no serás una vampiresa ni nada por el estilo- Comentó con una sonrisa en los labios. Pese a que seguía desconfiando de él debía admitir que tiene una sonrisa muy dulce.
- ¿Entonces que seré?- Pregunté desconcertada, me había leído cientos de novelas sobre vampiros, ¿acaso estaba viviendo una?
-El ser humano mas maravilloso de todo el universo.-Contestó él acariciándome nuevamente la mejilla, esta vez no aparté su mano, cerré los ojos y dejé que él continuara.
-Verás es sencillo, esto que siento ni siquiera yo puedo expresarlo con total claridad. Los antiguos textos vampíricos comentan que cada vampiro tiene su propia debilidad, su propio centro de gravedad, ya sean de clase parda, clara o oscura.
-¿Clases que?-Era una experta en el tema de los vampiros, pero jamás había oído nada semejante.
-Oh, es cierto, discúlpame, no te he dicho nada acerca de esto. Tengo tanto que contarte, jamás creí que pudieras existir.
-No pasa nada, pero ¿por que sientes tanta devoción por mí? Soy una chica normal, no destaco en nada, tengo mi casa, mi trabajo y mis amigos, como cualquier ser humano.
-Lo sé, aparentemente eres un humano normal, sin nada en especial. Pero para mí eres todo. No me preguntes por qué, pero siento que lo eres todo para mí, que eres el centro de mi mundo.
No me estaba gustando nada la dirección de aquella conversación. En tono cortante intenté finalizar la conversación.
-Tengo que ir a trabajar- No me gustaba para nada que me halagase, era un total desconocido, muy dulce y atento, pero un desconocido al fin y al cabo.
- ¿Puedo llevarte?-Pregunto tímidamente.
Realmente estaba interesado en mí, y era muy agradable. Pese a todos mis esfuerzos acepté encantada.
-Bueno has entrado en mi casa sin permiso, te has tumbado en mi cama y lo mas importante, te has tragado una buena parte de mi sangre, no veo por que no puedo dejar que me lleves a trabajar- Bromeé empujándolo fuera de la habitación.
-Te esperaré en el recibidor.
Me vestí en menos de 5 minutos. Bajé a toda prisa saltando los escalones de dos en dos.
Cuando llegué estaba allí. No se había escapado.
-Estás impecable- Comentó mientras observaba como descendía las escaleras.
-¿Disculpa? ¿Lo dices tú que pareces salido de la película Grease?- y no me equivocaba mucho. En el tiempo que había tardado se había cambiado completamente de atuendo. Llevaba una cazadora de cuero y una camiseta blanca, estaba muy guapo.
Fingí que no me interesaba lo más mínimo y cambié el tema.
-¿Nos vamos?-Preguntó tendiéndome su brazo.
-Si, claro-dije aproximándome a él.
-Las damas primero-me pidió con una sonrisa disimulada. Yo acepté y el empujó el portón metálico.
Pensaba que fuera habría un despampanante deportivo. O quizás me llevarías en volandas a velocidades sobrenaturales...
-Te gustan demasiado las novelas de ficción-Se mofó.
Me puse colorada muerta de vergüenza.
-Tranquila, siento no haberte impresionado- Se disculpó.
-Créeme lo prefiero de esta manera, no me gustan las sorpresas.
-Tomo nota-Dijo mientras reía por lo bajo.
El camino con Winter fue mucho mas ameno de lo que me había esperado. Hablaba sobre los lugares donde había estado, pero no de forma personal, sino de una forma totalmente objetiva.
-¿Como te sientes? -me preguntó.
-De maravilla –Respondí con una sonrisa.
Era completamente cierto, aquella sensación era única. Ir tan deprisa, con el tiempo circulando tan despacio…
Los rayos del sol comenzaban a brotar, el amanecer era uno de mis momentos favoritos del día.
Winter se frenó en seco y me soltó.
-Hemos llegado- dijo inesperadamente muy serio.
-Podrás venir a buscarme- pregunté con timidez.
-Sabes que siempre lo haré-Dijo Winter cambiando su cara, poniendo su dulce sonrisa y dándome un tierno beso en la frente.
Pensaba contestarle, pero como si de un relámpago se hubiera tratado desapareció entre los callejones oscuros de la ciudad. Sabía que en cuanto saliera de mi trabajo él estaría allí. Exhalé una bocanada de aire y caminé hasta el Dedsley Coffee la cafetería donde trabajaba.

2 comentarios:

  1. Me encanta la historia
    tienes un gran potencial
    espero la continuación

    ResponderEliminar
  2. Bueno vas aclarando cosas pero sigue resultando un poco confuso desarrollas la historia con demasiada rapidez y pocas explicaciones, pero claro, esa es una crítica un poco fuera de sitio porque en los blogs se suelen subir capítulos cortos para que resulten sencillos de leer, en cualquier otro contexto seguramente mis comentarios serían diferentes. De todas formas te dejo estos comentarios como consejos, por si te sirven de ayuda xD

    ResponderEliminar