Tom y yo entramos en el edificio. No había rastro del Bedel. Pese a su simplicitud, se podía apreciar que unas laboriosas manos había rociado con su magia cada milímetro de allí, entrar en un edificio tan imponente hacía que tus preocupaciones se volviesen mínimas. Constaba de tres plantas. Yo nunca había visto mas de la segunda. Allí era donde estaba mi aula.
-Voy un momento al servicio, espérame en clase ¿de acuerdo?
-Vale, iré cogiendo sitio- Pese a que todos los sitios estarían ocupados, esperaba conseguir uno de dos plazas para ambos.
Golpeé la puerta dos veces con el puño, pero no obtuve respuesta. Lo intenté de nuevo dando un solo golpe pero logré el mismo resultado. Escuché atentamente si algún ruido moraba allí, pero al igual que las anteriores veces, sin respuesta. Me aventuré y entré sin pensármelo dos veces.
Cuando entré en aquella habitación no pude contener un grito. Toda la habitación estaba bañada de escarlata, los asientos y las mesas rotas y lanzadas por doquier. Las persianas estaban cerradas y los cristales rotos. Esparcidos por todo el suelo.
Tom apareció corriendo por el pasillo, cuando entró en el aula su reacción no había silo la esperada. Soltó una gélida carcajada y me observó con unos ojos totalmente distintos, estos eran fríos y oscuros.
-¿Qué es todo esto?- Pregunté, era una de esas preguntas idiotas que se hacen en momentos donde ocurren cosas extrañas.
-Es sencillo Elisabeth, es tu final.
-De que estás hablando ¡déjame ir!
-Me encantaría hacerlo, pero mi amo me castigaría por eso Elisabeth, o debería llamarte...
Repentinamente cerró su bocaza y se retiró tras la puerta, comenzó a gemir y se acuclilló en una esquina, comenzó a gritar cosas sin sentido y se cubrió la cabeza con las manos.
-Si esto es una broma. Ha sido escalofriante, puedes parar ya.
-¿¿¿BROMA??? CALLATÉ BRUJA-Bramó tom.
Tras decir esto abrió sus ojos como platos y se tapó la boca con las manos. De entre ellas solo salían las palabras: “Amo me matará, cogerá mi cuerpo y lo despellejará, pobre yo, pobre yo”
No comprendía nada de lo que estaba sucediendo. ¿Me había vuelto loca?
Segundos después, Tom frenó sus gemidos y se quedó como una estatua en aquella esquina. Unos pasos comenzaron a oírse a lo lejos.
-¡¡Amo está aquí!!- Gritaba tom, frenético.
Cuando dirigí mi vista hacia la entrada lo divisé, allí estaba.
-Hola Beth, ¿me recuerdas?
Aquellos ojos eran suyos, pero el resto no, su cara estaba totalmente calcinada, Dos alas rotas brotaban de su cuerpo, Una de ellas estaba partida en dos. Sus manos eran enormes y monstruosas, como si fuesen dos garras. Tenía la misma ropa que cuando nos habíamos visto el Viernes.
-¿Ja–Jared?-Pregunté totalmente asustada, que era esto ¿un mal sueño? No podía ser real.
-Amo es toda suya-Tom se aproximo a él haciendo una reverencia.
-Callate bastardo- su voz también era diferente, mas seca y metálica.
-Pero Amo-Suplicó Tom.
Esas fueron las últimas palabras de Tom. Jared lo agarró del cuello y comenzó a apretárselo cada vez mas y mas fuerte, hasta que cabeza y cuerpo fueron dos, en vez de uno.
-¿Que demonios eres?- Era una autentica imbécil. Estaba a punto de morir al igual que aquel ser extraño, Tom. Y lo único que se me ocurría preguntar era “¿Que eres?” como si fuese a decir, soy el hombre de las galetas, bienvenida a mi mundo.
Jared rió con odio.
-Yo querida, si es muy sencillo. Lo estás adivinando ahora mismo, pese a que aún no lo he contado. ¿Dios? Creo que te confundes, vamos, piensa un poco mas. ¿Acaso tu novio no te lo ha contado?
-¿Winter? ¿Está bien? ¿Que sabes de él?- Un millón de preguntas me abrasaban, pero esas eran las únicas que me preocupaban sinceramente.
-Mas de lo que crees-Fue su única respuesta.
Cerré los ojos y pensé.
-Eres un vampiro- Dije con confianza.
-¿Vampiro?-Jared volvió a reírse, de una forma odiosa-Te confundes querida, o mejor, tu novio te ha mentido sobre nosotros.
En ese instante se escuchó un ruido enorme, era algo así como una bola de demolición golpeando un edificio, y un cadáver obeso y calvo entró volando en la habitación.
- Lacayos inútiles, he perdido dos en un día-Rugió Jared-Parece que tu caballero te a salvado. Nos veremos Pronto.
Tras esa frase sin sentido desapareció.
Alguien se aproximó a mí y me sostuvo entre sus brazos.
-Winter- Exclamé Abrazando su cuerpo.
-Te prometo no irme jamás- me dijo besando mi frente.
-No lo hagas-Contesté besando la suya.
martes, 30 de noviembre de 2010
jueves, 18 de noviembre de 2010
Cap 5
Olvídame...
Esa palabra había rondado mi mente durante todo el Domingo. No conseguí descansar hasta bien pasada la madrugada. Cuando no quedaban mas fuerzas en mí y no tuve mas remedio que rendirme ante morfeo.
El Lunes Amaneció nublado y con aspecto tormentoso. Cogí lo primero que encontré en la habitación y me vestí apresuradamente. Tenia 15 minutos para llegar hasta la escuela de fotografía en la que estudiaba desde hacia unos meses. La fotografía me había apasionado desde que era niña.
Poder plasmar un segundo del universo y guardarlo para la eternidad me parece una idea realmente atractiva.
Aún conservaba la esperanza de volver a ver a Winter. Era difícil no pensar en el. No tenía sentido que hubiese aparecido y al día siguiente abandonarme. Pese al escaso tiempo que habíamos estado juntos, sentía que lo necesitaba a mi lado. Era una sensación tan incómoda como extraña.
La escuela de fotografía estaba a punto de cerrar cuando llegué, durante el camino no hubo nada digno de atención. Solo corrí sin pensarlo dos veces, mientras estuviese entretenida mi mente no volvería a pensar en el. Mi sangre no se mezclaría con la suya y terminaría saliendo de mí. Cerré mis ojos y corrí a un mas rápido. Corrí y Corrí hasta que tropecé con algo y caí al suelo. Tropezar, que típico en mi.
-Oye, ¿estás bien?- Dijo una voz frente a mi.
-Creo que sí, pero me duele un poco el tobillo- Tambien me había dado un fuerte golpe en la frente, lo que me impedía abrir los ojos, era una cosa que solo me ocurría a mi. Si tenía un fuerte dolor de cabeza mis ojos se sellaban y no podían abrirse hasta que el dolor cesase. Por suerte no era muy propensa a los dolores de cabeza.
-Creo que te dirigías hacia la escuela de fotografía ¿Verdad?-Preguntó la voz.
-Si ¿Han cerrado ya?-La única norma era estar allí antes de que cerrasen las puertas y eran tremendamente estrictos con esa ley.
-Has tenido suerte, el portero ha visto tu combate contra la pared y se ha detenido un momento. Yo también voy hacia allí, si quieres vamos juntos-Contestó la voz.
-Está bien ¿puedes ayudarme a levantarme?.
-Claro. Por cierto ¿Como te llamas? -Preguntó la voz.
-Elisabeth-Contesté pudiendo abrir los ojos finalmente.
Observé que la misteriosa voz ayudante de personas caídas en combates contra paredes malvadas que se cruzan en tu camino cuando llegas tarde a algún sitio era un chico pelirrojo que tendría uno do dos años mas que yo.
-Gracias.
-No hay que darlas, salvar a personas caídas en combates contra paredes malvadas es mi especialidad- bromeó.
¿Acababa de decir lo que yo había pensado?
-Me llamo Thomas, un placer-Dijo cambiando el tema.
Y juntos nos dirigimos al colegio de fotografía
Esa palabra había rondado mi mente durante todo el Domingo. No conseguí descansar hasta bien pasada la madrugada. Cuando no quedaban mas fuerzas en mí y no tuve mas remedio que rendirme ante morfeo.
El Lunes Amaneció nublado y con aspecto tormentoso. Cogí lo primero que encontré en la habitación y me vestí apresuradamente. Tenia 15 minutos para llegar hasta la escuela de fotografía en la que estudiaba desde hacia unos meses. La fotografía me había apasionado desde que era niña.
Poder plasmar un segundo del universo y guardarlo para la eternidad me parece una idea realmente atractiva.
Aún conservaba la esperanza de volver a ver a Winter. Era difícil no pensar en el. No tenía sentido que hubiese aparecido y al día siguiente abandonarme. Pese al escaso tiempo que habíamos estado juntos, sentía que lo necesitaba a mi lado. Era una sensación tan incómoda como extraña.
La escuela de fotografía estaba a punto de cerrar cuando llegué, durante el camino no hubo nada digno de atención. Solo corrí sin pensarlo dos veces, mientras estuviese entretenida mi mente no volvería a pensar en el. Mi sangre no se mezclaría con la suya y terminaría saliendo de mí. Cerré mis ojos y corrí a un mas rápido. Corrí y Corrí hasta que tropecé con algo y caí al suelo. Tropezar, que típico en mi.
-Oye, ¿estás bien?- Dijo una voz frente a mi.
-Creo que sí, pero me duele un poco el tobillo- Tambien me había dado un fuerte golpe en la frente, lo que me impedía abrir los ojos, era una cosa que solo me ocurría a mi. Si tenía un fuerte dolor de cabeza mis ojos se sellaban y no podían abrirse hasta que el dolor cesase. Por suerte no era muy propensa a los dolores de cabeza.
-Creo que te dirigías hacia la escuela de fotografía ¿Verdad?-Preguntó la voz.
-Si ¿Han cerrado ya?-La única norma era estar allí antes de que cerrasen las puertas y eran tremendamente estrictos con esa ley.
-Has tenido suerte, el portero ha visto tu combate contra la pared y se ha detenido un momento. Yo también voy hacia allí, si quieres vamos juntos-Contestó la voz.
-Está bien ¿puedes ayudarme a levantarme?.
-Claro. Por cierto ¿Como te llamas? -Preguntó la voz.
-Elisabeth-Contesté pudiendo abrir los ojos finalmente.
Observé que la misteriosa voz ayudante de personas caídas en combates contra paredes malvadas que se cruzan en tu camino cuando llegas tarde a algún sitio era un chico pelirrojo que tendría uno do dos años mas que yo.
-Gracias.
-No hay que darlas, salvar a personas caídas en combates contra paredes malvadas es mi especialidad- bromeó.
¿Acababa de decir lo que yo había pensado?
-Me llamo Thomas, un placer-Dijo cambiando el tema.
Y juntos nos dirigimos al colegio de fotografía
lunes, 1 de noviembre de 2010
Cap 4 - Misión
Tic, tac, tic, tac, las manecillas del reloj no cesaban su monótono golpeteo, una vez y otra, y otra, y una vez más. Finalmente sonó aquel temible sonido que precedía el tormento de la mañana. El despertador.
-Maldita sea, pero si acabo de dormirme-Rugí.
Cada dia era la misma insistencia. Debía descansar. Pero su cuerpo y sus obligaciones no estaban destinados al descanso.
Diez minutos más tarde de despertarme, el timbre de la puerta sonó. Sin ánimo a recibir visitas lo ignoré, pero el timbre siguió con su monótono tintineo.
-Ya voy, ya voy-Dije abriendo la puerta.
Cuando abrí la puerta. Un joven pelirrojo de cara alegre y ojos claros sonrió y me saludó con la mano.
-Casi me duermo de tener que esperarte tanto.
-Tom ¿que es lo que quieres?
Como de costumbre, Tom siempre aparecía temprano. Sabía de memoria a que había venido, era su cometido. Pero también era su obligación dejar descansar al resto del grupo.
-Darte un beso de buenos días-Ironizó-¿Tu que crees que quiero?
Tom soltó una carcajada en aprobación a su propia ironía.
-Todo ha estado tranquilo esta noche, nada raro, solo el silencio nocturno-informó.
-Winter, tu siempre tan poético-se burló su compañero.
-No uses ese nombre para referirte a mí-susurré mostrando los dientes.
Tom dio un paso atrás y levantó los brazos en señal de pacificación. Pese a ser “el líder”, sabía que no podría hacer nada si yo decidía atacarle.
-Lo siento colega, pero en los tres años que llevas acompañándonos, nunca nos has dicho tu nombre. Solo conocemos el de tu padre, por eso te llamamos así.
-Os lo he repetido y te lo diré una vez más. Mi nombre no importa, carezco de él. No reconozco mis actos por un nombre.
-Está bien guerrero enmascarado-apuntó Tom-Pero recuerda quien es el líder.
-Yo voy por cuenta propia, me da igual eso del líder, si todos vamos a morir algún día, que sea mejor solos...
-Tu siempre tan alegre-comentó Tom entrecerrando los ojos.
-La alegría del grupo, creo yo-reafirmé su ironía.
Tom se quedó en silencio y cerró los ojos durante unos segundos. Cuando comenzó a hablar el tono de voz era mucho mas serio.
-Debo irme-fue su despedida.
-Nos veremos mas tarde, ¿donde siempre?
Pero Tom no respondió, desapareció como un rayo bajando las escaleras de cinco en cinco.
-Condenado chiflado-Pensé cerrando la puerta.
El objetivo de mi misión era esta noche. En un paseo solitario sombrío y tétrico
-Maldita sea, pero si acabo de dormirme-Rugí.
Cada dia era la misma insistencia. Debía descansar. Pero su cuerpo y sus obligaciones no estaban destinados al descanso.
Diez minutos más tarde de despertarme, el timbre de la puerta sonó. Sin ánimo a recibir visitas lo ignoré, pero el timbre siguió con su monótono tintineo.
-Ya voy, ya voy-Dije abriendo la puerta.
Cuando abrí la puerta. Un joven pelirrojo de cara alegre y ojos claros sonrió y me saludó con la mano.
-Casi me duermo de tener que esperarte tanto.
-Tom ¿que es lo que quieres?
Como de costumbre, Tom siempre aparecía temprano. Sabía de memoria a que había venido, era su cometido. Pero también era su obligación dejar descansar al resto del grupo.
-Darte un beso de buenos días-Ironizó-¿Tu que crees que quiero?
Tom soltó una carcajada en aprobación a su propia ironía.
-Todo ha estado tranquilo esta noche, nada raro, solo el silencio nocturno-informó.
-Winter, tu siempre tan poético-se burló su compañero.
-No uses ese nombre para referirte a mí-susurré mostrando los dientes.
Tom dio un paso atrás y levantó los brazos en señal de pacificación. Pese a ser “el líder”, sabía que no podría hacer nada si yo decidía atacarle.
-Lo siento colega, pero en los tres años que llevas acompañándonos, nunca nos has dicho tu nombre. Solo conocemos el de tu padre, por eso te llamamos así.
-Os lo he repetido y te lo diré una vez más. Mi nombre no importa, carezco de él. No reconozco mis actos por un nombre.
-Está bien guerrero enmascarado-apuntó Tom-Pero recuerda quien es el líder.
-Yo voy por cuenta propia, me da igual eso del líder, si todos vamos a morir algún día, que sea mejor solos...
-Tu siempre tan alegre-comentó Tom entrecerrando los ojos.
-La alegría del grupo, creo yo-reafirmé su ironía.
Tom se quedó en silencio y cerró los ojos durante unos segundos. Cuando comenzó a hablar el tono de voz era mucho mas serio.
-Debo irme-fue su despedida.
-Nos veremos mas tarde, ¿donde siempre?
Pero Tom no respondió, desapareció como un rayo bajando las escaleras de cinco en cinco.
-Condenado chiflado-Pensé cerrando la puerta.
El objetivo de mi misión era esta noche. En un paseo solitario sombrío y tétrico
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)