jueves, 18 de noviembre de 2010

Cap 5

Olvídame...
Esa palabra había rondado mi mente durante todo el Domingo. No conseguí descansar hasta bien pasada la madrugada. Cuando no quedaban mas fuerzas en mí y no tuve mas remedio que rendirme ante morfeo.

El Lunes Amaneció nublado y con aspecto tormentoso. Cogí lo primero que encontré en la habitación y me vestí apresuradamente. Tenia 15 minutos para llegar hasta la escuela de fotografía en la que estudiaba desde hacia unos meses. La fotografía me había apasionado desde que era niña.
Poder plasmar un segundo del universo y guardarlo para la eternidad me parece una idea realmente atractiva.

Aún conservaba la esperanza de volver a ver a Winter. Era difícil no pensar en el. No tenía sentido que hubiese aparecido y al día siguiente abandonarme. Pese al escaso tiempo que habíamos estado juntos, sentía que lo necesitaba a mi lado. Era una sensación tan incómoda como extraña.

La escuela de fotografía estaba a punto de cerrar cuando llegué, durante el camino no hubo nada digno de atención. Solo corrí sin pensarlo dos veces, mientras estuviese entretenida mi mente no volvería a pensar en el. Mi sangre no se mezclaría con la suya y terminaría saliendo de mí. Cerré mis ojos y corrí a un mas rápido. Corrí y Corrí hasta que tropecé con algo y caí al suelo. Tropezar, que típico en mi.
-Oye, ¿estás bien?- Dijo una voz frente a mi.
-Creo que sí, pero me duele un poco el tobillo- Tambien me había dado un fuerte golpe en la frente, lo que me impedía abrir los ojos, era una cosa que solo me ocurría a mi. Si tenía un fuerte dolor de cabeza mis ojos se sellaban y no podían abrirse hasta que el dolor cesase. Por suerte no era muy propensa a los dolores de cabeza.
-Creo que te dirigías hacia la escuela de fotografía ¿Verdad?-Preguntó la voz.
-Si ¿Han cerrado ya?-La única norma era estar allí antes de que cerrasen las puertas y eran tremendamente estrictos con esa ley.
-Has tenido suerte, el portero ha visto tu combate contra la pared y se ha detenido un momento. Yo también voy hacia allí, si quieres vamos juntos-Contestó la voz.
-Está bien ¿puedes ayudarme a levantarme?.
-Claro. Por cierto ¿Como te llamas? -Preguntó la voz.
-Elisabeth-Contesté pudiendo abrir los ojos finalmente.
Observé que la misteriosa voz ayudante de personas caídas en combates contra paredes malvadas que se cruzan en tu camino cuando llegas tarde a algún sitio era un chico pelirrojo que tendría uno do dos años mas que yo.
-Gracias.
-No hay que darlas, salvar a personas caídas en combates contra paredes malvadas es mi especialidad- bromeó.
¿Acababa de decir lo que yo había pensado?
-Me llamo Thomas, un placer-Dijo cambiando el tema.
Y juntos nos dirigimos al colegio de fotografía

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